Harvey Pekar. Adentro y afuera.
Publicado el 19.07.2010
En 1976 Harvey Pekar fue heraldo de una importante generación under
Por definición, este es un espacio dedicado a la historieta argentina. ¿Qué hacemos, por lo tanto, hablando de la muerte de un guionista norteamericano? La respuesta, por supuesto, a continuación.
La mayoría de los dibujantes argentinos publican sus producciones en el exterior. ¿Hasta qué punto lo que piden los mercados externos (Francia, Italia, España, Estados Unidos) no modifica la impronta de la historieta argentina, entonces?
Sin ir mucho más lejos, en la misma Comic.ar el lector encontrará varios casos. El paso de Alejo Valdearena por la madre patria seguramente dejó su impronta. La experiencia de Quique Alcatena poniendo sus lápices al servicio de tantas lógicas narrativas distintas. Seguramente lo ayudó a consolidar su trazo y su estilo con el correr de los años. Otro tanto pueden decir Silvestre Szylágyi o Sergio Ibáñez, por ejemplo.
Pero surge otra pregunta: ¿hasta qué punto lo que sucede en esos mercados no cambia a los demás? Como profesionales de la historieta, los guionistas y dibujantes leen viñetas constantemente, aprendiendo de cómo evoluciona el noveno arte en el mundo.
Allí entra en discusión Harvey Pekar, que murió el lunes pasado en su casa en Cleveland. Pekar, de 70 años, fue una figura indispensable del under norteamericano. Uno de esos autores que cambian el medio, lo renuevan y lo llevan más allá. Y sólo necesitó escribir sobre su vida. Demostró que se podía emocionar al lector con la más anodina de las historias. También dejó claro que bastaba con retratarse a sí mismo para dar cuenta de una generación y un modo de vivir. El hombre, además, tenía amigos prominentes. Como Robert Crumb. Ese otro grande de la historieta independiente norteamericana fue el primero en dibujar sus historias y editarlo.
El lector enterado de las últimas corrientes historietísticas argentinas imaginará dónde desemboca esto. La creciente tendencia a la autobiografía en el cómic vernáculo es heredero (in)directa de esa escuela que creó Pekar. La notable experiencia colectiva Historietas Reales no existiría como tal si, 35 años atrás, un tipo corriente de Cleveland no hubiese volcado sus neurosis personales bajo el título American Splendor.
Historietas Reales: uno de los herederos latinoamericanos del legado de Pekar
















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